viernes, 22 de julio de 2016

INFORMATIVO
Por: Carlos Apaza Mendoza

DELINCUENCIA LA TRISTE REALIDAD EN EL PERÚ

De acuerdo a un estudio del Instituto Integración, el 80 % de peruanos asegura que el nivel de los delitos en el país aumentó en el último año, un 42 % de los hogares fue víctima de un asalto y un 59% percibe aún inseguridad en las calles. Según el INEI, el 29,7% de la población de 15 años o más dice haber sido víctima de un hecho delictivo, pero solo un 15% denunció este hecho.
Cerca de 10 millones de peruanos, la tercera parte de la población ha sido víctima de los delincuentes. En el Perú y especialmente en las grandes ciudades nadie puede vivir tranquilo, uno tiene miedo de salir, porque a la vuelta de la esquina puede aparecer un delincuente que nos despoje de todas nuestras pertenencias o nos podemos encontrar en medio de una balacera que podría acabar con nuestra vida.
El mismo arrojó que el 70 por ciento proviene de familias numerosas con más de cuatro hijos, el 65 por ciento declara delinquir por influencia del hermano mayor, el 31 por ciento sufrió maltrato dentro de la familia y un 30 por ciento admite que se droga para cometer delitos. Lo más sobresaliente de la investigación fue que el 84 por ciento abandonó la escuela, justamente la institución que tiene más influencia en la formación de la persona después del hogar.
El delito está motivado por múltiples factores situacionales y de conflictos internos, y no cabe duda que la educación juega un papel preponderante, de ahí la importancia de trabajar más y mejor promoviendo la equidad y el desarrollo a través de un aumento de la cobertura y la calidad de la educación básica. Pero hay algo más, no es tan simple la cuestión. No todos los jóvenes que abandonan la escuela delinquen, ni sólo delinquen los que no estudian o estudiaron. Tampoco todos los pobres son delincuentes o drogadictos, ni todos los ricos son chicos buenos.

INTERPRETATIVA
Por: Carlos Apaza Mendoza

POBREZA EN EL PERÚ

En el Informe Preelectoral Administración 2011-2016, publicado en el Diario Oficial El Peruano, la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), precisa que el período 2011-2014, el país redujo cinco puntos porcentuales de pobreza, cuando las naciones de América Latina y el Caribe solo lo hicieron en 1.6 puntos porcentuales.
Esto ha permitido que, pese a la desaceleración económica que afecta a la región en los últimos años, el Perú haya continuado reduciendo la pobreza. De hecho, el Perú creció 2.4% y la pobreza se redujo 1. 2 puntos porcentuales, mientras que en América Latina el crecimiento fue de 1.3% y la reducción apenas alcanzó 0.1 puntos porcentuales.
Los departamentos de Amazonas, Ayacucho, Cajamarca y Huancavelica tienen los niveles más altos de pobreza en el país.  Estas regiones registran indicadores entre 47,4% y 52,3%, según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
Durante el año 2014, la mayor reducción de la pobreza extrema se dio en la sierra y selva. En la sierra, bajó al 9,2% de la población y en la selva al 6,1%. La mayor proporción de pobres extremos residen en la sierra (69,7%). La población mayormente afectada por su situación de pobreza se caracteriza porque su lengua materna es nativa de la Amazonía (64,7%), quechua o aymara (34,1%). Además, su nivel de instrucción es primaria (35,5%).
Estos peruanos son trabajadores familiares no remunerados (39,3%) o trabajadores independientes (23,0%) y se dedican a actividades primarias o extractivas, como la agricultura, pesca y minería (42,0%). Otra realidad es el de las regiones de Arequipa, Ica y Madre de Dios. Estas registran los menores niveles de pobreza, entre 2,5% y 7,8%.
Una parte de la solución y lo más importante, la oportunidad para los jóvenes que quieren estudiar pero que no cuentan con dinero, y al no tener apoyo, se quedan truncados, y tarde o temprano formaran parte de la violencia en las calles, pero si esos jóvenes tienen oportunidad para estudiar, entonces serán personas de provecho, y así nuestro país crecerá, y  la pobreza se reducirá.

CONVINCENTE
Por: Carlos Apaza Mendoza

NO SEAS PARTE DE LA CORRUPCIÓN

Comentando uno de los numerosos casos de corrupción que ocupan nuestros medios de comunicación, un amigo me preguntaba: ¿tú por qué crees que la gente se vuelve corrupta? La pregunta no es de respuesta sencilla, y no quisiera en este breve espacio ofrecer una respuesta que pudiera parecer frívola, rápida o de salir del paso, para tan seria cuestión. Pero sí creo que merece una buena reflexión. Ahí van pues unas cuantas líneas de pensamiento.
En primer lugar, se me ocurre que el dinero tiene mucho que ver en todo esto. Alguien puede decidir entrar en un negocio sucio por tentación económica. Sin embargo, en la corrupción como en casi todo lo demás, el dinero no es fin, sino el medio; permite tener una casa más grande, un coche más potente, una ropa más elegante o unas vacaciones más excitantes…Y ese “tener” no es más que una forma más de búsqueda de reconocimiento, que responde a la perversa ecuación “tener es más importante que ser”. Y es que nuestra sociedad, tristemente, sigue poniendo tanto peso en ello, que las personas se sienten tanto más reconocidas socialmente cuanto más poseen, sin importar lo vacía que esté su vida, aunque esté llena de cosas. Así es como algunos lo dan todo por un cargo; en el mejor de los casos cuando lo tienen quieren otro mayor pero van dejando rastro en su ascenso frenético.
Otra razón por la que se puede caer en la trampa de la corrupción es el afán de poder. Más arriba, más servilismo alrededor, más capacidad de someter a los demás, más afán por ser objeto de flashes y compartir mesa y mantel con los grandes. Y ¿detrás de esa foto? La hambruna de ser visto (que no de ver), y no de cualquier manera sino de ser visto por otros como un igual. Soy como ellos, puesto que salgo en las mismas fotos y accedo a los mismos círculos. El lucro al que permite acceder la corrupción tiene su máximo exponente en los grandes eventos sociales donde corrompidos y corruptos juegan a deberse favores oscuros, y sonríen a la cámara desde el disfrute de su enorme visibilidad y supuesta amistad. Y poco después se niegan unos a otros y se acusan desde el banquillo. Es lo que se llama la muerte de la polilla, que en su afán de buscar la luz muere achicharrada…
Dos reflexiones finales, a propósito de lo anterior, que no por muy escuchadas son menos interesantes. La primera es que el corrupto no actúa solo: como en el tango, para que se produzca un acto de corrupción hacen falta dos, un sobornado y un sobornador, o un corrompedor y un corrompido. Por eso en una organización es importante trabajar en un modelo de cultura de valores que permita aislar estas conductas, de manera que los corrompedores tengan cada día más difícil encontrar a quien corromper, y se vayan quedando solos. Para que una organización se comporte de manera ética, todos los que trabajan en ella han de comportarse de manera ética; sin embargo para que una organización de corrompa, se necesitan dos. Una fuerte cultura interna construida sobre valores y comportamientos es la mejor vacuna contra la falta de ética.

INDUCTIVO
Por: Carlos Apaza Mendoza

LA PROBLEMÁTICA DE LA INFORMALIDAD EN EL PERÚ

La informalidad es un fenómeno complejo que conduce a un equilibrio social no óptimo en el que los actores sociales participantes (trabajadores, empresas y microempresas) quedan desprotegidos en términos de salud y empleo. A su vez, el estudio señala que la informalidad se incrementa a causa de tres factores principales: impuestos laborales y mala legislación en seguridad social, políticas macroeconómicas que afectan a los sectores más propensos a optar por la informalidad, y reformas comerciales sin análisis de impacto en los sectores de menor productividad.
Si se utiliza la no inscripción en seguridad social, uno de los criterios esbozados en el reporte para medir el nivel de informalidad, el Perú ostenta más del 35% de informales independientes y más del 40% de informales asalariados; sean éstos informales por exclusión (los que no tienen posibilidad de inserción en el mercado) o informales por escape (los que deciden que ser informales es más beneficioso).
Estas cifras generan implicancias tanto a nivel microeconómico como a nivel macroeconómico. A nivel microeconómico, la informalidad reduce el bienestar de los agentes económicos involucrados. En el caso de los trabajadores, los salarios se reducen y se crea un subempleo que no puede ser controlado por el Estado. En el caso de las firmas, se genera dificultades y restricciones en el acceso al crédito que normalmente son mayores a las ganancias obtenidas por evasión fiscal. A nivel macroeconómico, los efectos se perciben en la menor recaudación fiscal y en la menor gobernabilidad.
Esto conlleva a entender la informalidad como un fenómeno complejo que, en países como el Perú, actúa como “colchón social” ante la pobreza y la desigualdad en el ingreso. Por ende, debe ser prioridad del gobierno el establecer políticas públicas en el mercado laboral que generen incentivos para el traslado hacia el sector formal, las cuales permitan que el sector informal sea incorporado paulatinamente al mercado.

ARTÍCULO
Por: Carlos Apaza Mendoza

PROCESOS ELECTORALES Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

La competencia electoral, sin duda alguna, es parte inseparable de la democracia. El ciudadano encuentra en ella la oportunidad institucional para evaluar y elegir a sus gobernantes, frente a las diversas alternativas. A través de las campañas y elecciones, el electorado expresa su apoyo o condena la actuación del trabajo de un partido político en el gobierno y a su candidato a un cargo de elección popular, o bien brinda su confianza a un partido opositor y a su candidato. Es decir, las elecciones son la oportunidad de evaluar el cumplimiento de la oferta y compromiso político de los diversos actores políticos y partidos. Repetidos procesos electorales en las últimas décadas presentan claras evidencias exhibiendo que los medios ocupan en ellos un lugar central. En cada caso se advierte que ellos tienen amplios e importantes campos de participación sustantiva y determinante.
La literatura sobre el electorado es amplia. En contraste, aquella sobre los realizadores de campañas con la utilización de medios de comunicación es reducida. Históricamente, las campañas electorales han venido incorporando las técnicas e ideas más desarrolladas en comunicación. Invariablemente, ellas han adoptado y se han adaptado a las últimas herramientas de persuasión. Hasta finales del siglo XIX la forma publicitaria para obtener el voto del electorado fue el discurso político presentado directamente ante audito- rios en diversas localidades, la distribución de folletos, panfletos, carteles y manifiestos, así como la divulgación de programas y propuestas políticas a través de periódicos locales y nacionales. La propia ampliación del derecho a votar que fue ocurriendo en el propio siglo XIX, sumado al avance del alcance de los medios de comunicación, fue constituyendo un elemento de transformación del actuar y procesos políticos con un impacto determinante en la sociedad.
Walter Lippmann observa que al término de la Primera Guerra Mundial los medios habían sido aprovechados por los políticos como vehículos de persuasión, en una forma sin precedente igual. El surgimiento de la radio y el cine permitieron nuevos vehículos de comunicación a líderes políticos, mediante los cuales ampliaron la presentación y divulgación política a un mayor número de electores. El caso de Franklin D. Roosevelt, en particular, ejemplifica con toda claridad el uso de la radio en los años treinta. Asimismo, se observa que desde los años cincuenta el desarrollo tecnológico de los medios, muy en especial por lo que toca a la televisión, ha venido relegando la comunicación política interpersonal.
Los nuevos métodos de comunicación política se empezaron a desarrollar en los Estados Unidos. Ellos fueron evolucionando paulatinamente. Sin lugar a dudas, un significante desarrollo en el campo de la comunicación política lo presentó la campaña presidencial de Eisenhower en 1952. Su equipo de campaña incorporó a destacados miembros de agencias de publicidad, comisionó a Gallup para investigar los intereses de los electores y contrató al actor Robert Montgomery para apoyar la imagen del candidato a la presidencia. Eisenhower hizo uso de mensajes en la televisión y en la radio que se transmitieron en entidades federativas que eran clave en el proceso electoral. Diversos mensajes expresando su apoyo en cuestiones de interés para el electorado y una promesa de solución a sus problemas se transmitieron repetidamente durante los últimos días de su campaña. Otro importante capítulo fue en 1960, con la transmisión televisiva del debate por la presidencia entre Kennedy y Nixon. Los posteriores eventos han venido marcándose por un incremento significativo en la cobertura, sofisticación y costo de las campañas.
Hoy en día, las formas y vehículos de manifestación, discusión, configuración propia y participación se ven determinados en diversos sentidos e intensidades por los medios y comunicadores. Colin Seymour Ure, haciendo énfasis en el caso de la televisión, afirma que este medio de comunicación se ha convertido en parte integral del espacio en donde toma lugar la vida política. Por su parte, Rosendo M. Fraga considera que “Es probable que la comunicación televisiva ocupe un espacio cada vez mayor en el marketing político”.

En términos prácticos, cada día parece hacerse más creciente la opinión de los políticos que consideran o admiten que la televisión se ha convertido en el medio crucial de la comunicación con los electores, y sienten que es esencial el empleo de agencias de publicidad, empresas de encuestas, de relaciones públicas y de expertos en imagen. De esta forma, se ha hecho la siguiente afirmación: “Los políticos han comenzado a abandonar o a poner en duda sus viejas convicciones y teorías sobre el poder de los medios de comunicación como eficaces electores, y se aventuran por los azarosos, aunque vistosos campos de la publicidad política.

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