sábado, 23 de abril de 2016

DESPUÉS DE LAS ELECCIONES, ELEGIR AUDACIA

Tristísimo el panorama electoral en el Perú, sin duda. Según los resultados oficiales de la ONPE son ya por hecho que Keiko Fujimori y Pedro pablo kuczynski pasan a segunda vuelta. Es un cuadro que empujara a los electores que apoyaron a los candidatos que no pasaron a la segunda vuelta, anular su voto y a los más apáticos directamente a pasar del tema y votar por el mal menor.
Sé que poco o nada te pueda interesar sobre las elecciones presidenciales del 2016 realizada este diez de abril, pues crees que lo que ocurrirá finalmente será un ajustado resultado. Keiko Fujimori batallará a sangre, sudor y bailes con Pedro pablo kuczynski. Y ganará quien deba ganar porque al fin y al cabo estamos acostumbrado a que el Perú no sea precisamente quien gane, estamos acostumbrados a sentarnos frente al televisor y esperar un flash electoral que no nos representa, estamos acostumbrados a la conchudez y el desparpajo de quienes dicen trabajar por nosotros y, sin embargo, trabajan para ellos mismos.
De las elecciones han salido más de lo mismo: tendremos que conformarnos. Uno es la grieta en la pared. El otro es el muro que se empeña en ignorar sus grietas. La tendencia está en las fisuras. Es a la que hay que escuchar con especial sensibilidad porque señala el futuro.

A pesar de lo expuesto tengo que decir que no todo está perdido, sin embargo a la vez también pienso que la transformación social acontece de forma tan lenta y la destrucción y manipulación tan rápida. Y no será tanto por la culpa de quienes lo están intentando, sino, especialmente, por méritos de esta sociedad tontorrona, miedosa e inconstante que se rehúsa a cambiar y a decidirse a agarrar al toro por los cuernos y pararle los pies a este sistema injusto y deshumanizado. Una sociedad que, por ahora, todavía tiene temor de ser libre y conscientemente feliz.

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