DESPUÉS DE LAS ELECCIONES, ELEGIR AUDACIA
Tristísimo
el panorama electoral en el Perú, sin duda. Según los resultados oficiales de la ONPE son ya por hecho que Keiko Fujimori y Pedro pablo kuczynski pasan a
segunda vuelta. Es un cuadro que empujara a los electores que apoyaron a los
candidatos que no pasaron a la segunda vuelta, anular su voto y a los más
apáticos directamente a pasar del tema y votar por el mal menor.
Sé
que poco o nada te pueda interesar sobre las elecciones presidenciales del 2016
realizada este diez de abril, pues crees que lo que ocurrirá finalmente será un
ajustado resultado. Keiko Fujimori batallará a sangre, sudor y bailes con Pedro
pablo kuczynski. Y ganará quien deba ganar porque al fin y al cabo estamos
acostumbrado a que el Perú no sea precisamente quien gane, estamos
acostumbrados a sentarnos frente al televisor y esperar un flash electoral que
no nos representa, estamos acostumbrados a la conchudez y el desparpajo de
quienes dicen trabajar por nosotros y, sin embargo, trabajan para ellos mismos.
De las elecciones han salido más de lo mismo:
tendremos que conformarnos. Uno es la grieta en la pared. El otro es el muro
que se empeña en ignorar sus grietas. La tendencia está en las fisuras. Es a la
que hay que escuchar con especial sensibilidad porque señala el futuro.
A
pesar de lo expuesto tengo que decir que no todo está perdido, sin embargo a la
vez también pienso que la transformación social acontece de forma tan lenta y
la destrucción y manipulación tan rápida. Y no será tanto por la culpa de
quienes lo están intentando, sino, especialmente, por méritos de esta sociedad
tontorrona, miedosa e inconstante que se rehúsa a cambiar y a decidirse a
agarrar al toro por los cuernos y pararle los pies a este sistema injusto y
deshumanizado. Una sociedad que, por ahora, todavía tiene temor de ser libre y
conscientemente feliz.
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